El Fantasma de mi Navidad


Se que es pronto para las postales navideñas, pero la tele,
los centros comerciales y los balcones de las casas me dicen que ya es Navidad!
No quiero citar, sin pedir perdón antes, al gran Dickens...
Pero es un momento especial...
Pobre Charles!
Yo estoy triste...
Y el mundo tan feliz...

Dickens escribió sobre el Espiritu de las Navidades Pasadas...Presentes...y Futuras...
Yo encantada sería el viejo Scrooge por una noche,
Y que el primer espectro entrara por mi ventana hoy mísmo y me llevara a mi infancia, cuando la risa era mi único lenguaje, alterado simplemente por berrinches fácilmente apaciguables. Cuando no había responsabilidades y deberes absurdos, ni amores dolorosos, ni ansias y anhelos imposibles. Cuando todo era tan fácil como tener un escaleXtric y poder ver a mi prima Ursula, a la que tanto he querido.
Volvería a cuando mi madre me arropaba entre las mantas y yo le pedía que no se fuera...nunca. Que no podría vivir sin ella. Y ella esperaba a que me durmiera. Siempre.
Y me levantaría pronto y llegaría descalza con pasitos cortos a la cama de mis padres y dormiría otro poco allí, entre los dos, abrazadita, y después mi padre me llevaría a practicar con la bici nueva por los jardines de Continente y puede que después me llevara al mercado de animales y así vería los pollitos. Y en aquel momento mi padre me vería feliz. Y yo se lo trasmitiría. Y le diría: me quiero casar contigo papá...Y el se reiría en carcajadas limpias.
Entonces casi sería Navidad y me pasaría dos días buscando los regalos por toda la casa. Y mi madre me pillaría siempre y me tiraría su zapatilla voladora.
La víspera no podría dormir de la emoción, escuchando a mis padres susurrando en el salón, dejando los regalos. Haciendo más ruido que nunca.
Y al día siguiente me enteraría que habían estado todo el tiempo en el sitio más obvio y me moriría de rabia.
Después el espíritu de las Navidades Pasadas me mostraría el momento en que mis abuelos preparaban durante todo el día de nochebuena el cordero, y llegaríamos todos gritando como locos, los pequeños y los mayores, todos cantando, y yo entraría radiante de felicidad y la casa estaría calentita y olería a comida por todos los rincones. Y me embriagaría la satisfacción de lo conocido y lo tradicional, de esa noche tan especial. Y las niñas (nosotras) seríamos las protagonistas. Y cantaríamos canciones católicas siendo una familia atea del primero al último, pero riéndonos mucho, porque vociferábamos muchísimo mas que los de arriba. Con zambombas y todo. Más y más ruido. Y habría disfraces. Y locuras de mi abuela. ¡Cuidado! ¡Que se ahoga! ¡Deja el boquerón abuela!. Y mi tía improvisaría teatros espontáneos. Y todos con ella.
Y más y más risa. Y más y más calorcito. Y el rey en la tele. Y mi abuelo la apagaría..
Y todo eso lo vería desde los ojos de una niña. Libre. Con ganas de vivir, de crecer y de sentir.
Todo recuerdos buenos. Los malos. Se disimulan. Y no se cuentan en Navidad.
Pero entonces vendría el espíritu de las Navidades presentes y me mostraría una familia mucho más triste, unos abuelos mucho más viejos, la falta de miembros, y la llegada de nuevos. Menos risas y más quejas. Y los niños son otros. Son ellos los protagonistas esta vez. Pero yo no lo noto igual. Ellos son menos de lo que lo fuimos nosotras.
Y ya no hay cordero. Hay lubina. Y el rey sale en la tele, más viejo más chocho, pero mi abuelo ni siquiera la apaga. Se le deja hablar, y se le ignora.
Y las miradas están más perdidas. Y no hay competición de gritos en la vecindad. Ni siquiera Villancicos. Como mucho, un disco especial de OT navideño. Con ese deje moderno que tiene todo lo pagano. De fondo.
Y la noche acaba antes. Todo el mundo está más cansado.
Y las niñas han crecido y son un reflejo demasiado intenso de todo lo perdido.
Y mi abuela no se atraganta, porque no se ríe.
Y mi abuelo no baila hasta hacer que nos meémos encima porque le duelen los huesos, y mi madre no está.
Y mi padre está triste.
Y no hay regalos, hay dinero.
Y te sientes mal al aceptarlo.
Pero está Ursula, sí. Pero triste también. Ahora es profesora. Y sí, ella quiere seguir en el cole, pero detrás del pupitre. Como yo.
Esa noche siempre estamos mas tristes. Porque queremos demasiado que todo vuelva a ser como antes.
Y mi tía ya no hace locuras ni teatro. Ahora es mamá.
Todo es diferente. Es el presente. Y todo va bien.
Tampoco se queja uno tanto. Se disimula. Y no se habla de eso en Navidad.

Y es entonces cuando llega el espíritu de las Navidades Futuras...y...
pensándolo bien...lo siento por Dickens, pero no dejaría entrar a mi cuarto al espíritu de las Navidades Futuras. Posiblemente, le daría con el canto de la ventana en los dientes.
Dándole mi toque gore.
Porque no hace falta que nadie me muestre el futuro.

Porque nuestros futuros...los sabemos todos sin necesidad de dotes videnciales.

¿Feliz (bueno, sí, con disimulo) Navidad?
ELVIS!!!:http://www.youtube.com/watch?v=tkGBXOwy_Qo&

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